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Con los ojos cerrados
Entonces empecé a respirar el aire impregnado de la manteca en el pan caliente; mis párpados titilaban mientras sentía en mi mano otra mano y mi propia voz que le decía a Favio, mi compañero: estaba soñando... y él esperanzado me preguntó: ¿conmigo?, yo dudando le dije: tal vez, solo recuerdo que soñé que estaba soñando..."Nadie sabe jamás si sus relatos transcurren mientras sus pies posan en la tierra, o en posición horizontal sobre su lecho solitario y nocturno. Lo cierto es que su imaginación se despliega en espacios sin tiempo donde las convenciones no existen y solo cobran vida las reglas que guían sus fantasías. Sus proyecciones surrealistas la llevan muchas veces a la desconcentración en su trabajo, pues prefiere el placer de nadar con las mareas que provocan sus pensamientos. Ha visto volar a una familia de palomas sin alas, correr a una manada de cebras con sus cueros lisos, desagotar un tanque vacío, llover sobre su cuerpo desnudo sin que una gota la moje.
Siempre dice que: "la libertad se convierte en un valor cuando se es capaz de dejar fluir y sentir a raudales los colores, los sonidos, las formas y los movimientos más extravagantes".
Me la encontré este último verano en la terminal de ómnibus de Montevideo. Ella estaba con su compañía de teatro independiente lista para recorrer distintos pueblitos del interior del país y llevar un puñado de sonrisas a gente sencilla de vida tranquila, cuyo contacto con la gran urbe es casi inexistente. Yo me iba a los balnearios del este a disfrutar de las bondades del mar. Afortunadamente teníamos un margen de tiempo suficiente para conectarnos con nuestros temas, pues todos los viajes estaban demorados. Nuestra forma de funcionar en cada encuentro se reiteraba. Primero, yo era la fiel amiga de curiosa escucha, y ella el torbellino de imágenes llenas de fantasías y realidades que surgían de su propia colección de cuentos. Nada parecía interesante contar después que ella los relataba.
Mientras charlábamos de frugalidades Ana interrumpe con actitud actoral: "¿ Sabés que me pasó ayer a la madrugada? Me desperté escribiendo en una hoja un sinfín de palabras, algunas casi indescifrables, que seguramente formaban parte de alguna secuencia sin lógica que suele vivirse en los sueños. Seguí durmiendo. Abrí los ojos; un clima de soledad y silencio envolvía la casa. Después de varias horas me dispuse a armar la historia con aquellos significados testigos de mi inconsciente, (como sabes mi psicóloga se apasiona con mis sueños). Poco recordaba ya y con gran sorpresa encontré aquel papel en el que ya no estaban esos vocablos sueltos, sino integrados en una trama singular en donde los objetos se habían transformado en símbolos a interpretar y los personajes circunstanciales en personas a develar. Nadie era quien era. El relato intentaba hilvanar los tres tiempos de la vida y, entre ellos, las pasiones, las contradicciones, el desencanto, la esperanza, los absurdos... Todo se conjugaba de manera original. Quería seguir durmiendo para seguir viviendo y poder desentrañar esa historia. Me preguntaba quién la habría escrito, porque era con exactitud lo que había soñado".
"Ana... - Le pregunté con cierta ironía - ¿debo pensar que había espíritus en ese lugar?". "¡Espera!, esto sigue, - me respondió compenetrada en su relato - de pronto una mano acarició mi rostro, una ventana dejó filtrar la energía tibia de la mañana y una voz murmuró a mi oído diciendo: el desayuno está aquí, a tu lado.
"¿Te das cuenta Mariel?" - Me preguntó con resignación.
"Me doy cuenta que tu vida es un sueño..." - le respondí dulcemente.
A nuestro alrededor no quedaba nadie. Nuestras miradas giraron hacia los puntos de partida y corrimos hacia ellos sin siquiera decirnos adiós.
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