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  • Argentina: Pantalones largos, principios básicos y números claros

    C.P.N. Miguel A. Morra
    9 de agosto de 2001
    mmorra@arnet.com.ar

    Nuestro sistema de organización social es, desde hace mucho tiempo, una democracia, pero que durante un largo período no fue completa, ya sea por interrupciones militares o por existir sectores o protagonistas excluidos.

    En 1983 comenzó una etapa que se acerca más a una democracia en todos sus aspectos debido a la inexistencia de excluidos y de interrupciones institucionales.

    Se logró que cambios en el tinte político de la conducción del país se produjeran sin inconvenientes, por lo que, durante el 2001, la democracia cumplirá 18 años; edad en la que se producen eventos importantes en la vida de una persona.

    Uno de ellos es que, un individuo, podrá manejar vehículos ¿Existiran las condiciones necesarias para recibir el "carnet de conductor" a nivel país?. Lo primero que se les pide a quienes solicitan dicha habilitación es responsabilidad. Tienen en sus manos un elemento muy útil pero que, sin la idoneidad correspondiente puede matar y causar mucho daño a propios y extraños.

    En este tiempo, como país, nos pusimos los pantalones largos, (Se le dijo que no a cualquier intento de interrupción institucional), y aprendimos un par de principios básicos:

    a) El estado no puede hacer el papel de empresario.

    b) A nuestra clase política le sobran ganas de gastar y le faltan ganas de trabajar, por lo que no es conveniente dejar en sus manos el sistema cambiario. (Se promulgó la ley de convertibilidad).

    Digamos que aprendimos que no le podemos prestar el auto a quien no esté capacitado para conducir y conocimos algunas maniobras elementales de manejo y límites de velocidad.

    Pero, para llegar a la idoneidad necesaria para transitar por ciudades, rutas y autopistas, hace falta tener en cuenta otros principios básicos y lograr cierta claridad en algunos números. (Prudencia, concentración, maniobras sorpresivas, mantenimiento del vehículo, acción en caso de accidentes, velocidades y prioridades de paso, señalizaciones, las faltas y sus consecuencias, seguros, etc)

    En una democracia, el principio básico es el respeto a la capacidad de elección individual. Cualquier persona debe poder optar por varias alternativas, garantizando de esta manera la libertad de expresión y los derechos individuales (Principio elemental, siempre que no repercuta negativamente en el derecho de otra persona).

    Desde el símbolo por antonomasia de la democracia, (las elecciones), no cumplimos con la premisa fundamental de libertad de expresión: En Argentina es obligatorio ir a votar. Debido a ello, hay una sanción para quien no lo hace, (que normalmente no se cumple), y un registro en el documento personal como prueba de cumplimiento, lo que obliga a que el mismo tenga varias páginas y no pueda dejar de ser una libreta.

    Nuestro sistema de votos, con boletas por cada partido y/o candidato y/o cargo da lugar a que se necesite un espacio importante para cada cuarto oscuro y un gasto importante en impresión, control y traslado. Se hace en un día feriado que, tal vez, estimule el deseo de no ir a votar por estar realizando otra actividad y a lo mejor lejos de casa.

    Es evidente que a quienes tienen poder de decisión pero no mucho sentido común, les gusta complicar las cosas. ¿No será hora de cambiar? Por ejemplo: Voto optativo, en día laboral, con una boleta con números que haya que marcar, que sirva en forma permanente. Se ahorraría en impresión, traslado y tamaño de documentos personales (ya que no sería necesario sellarlos). Se necesitaría mucho menos espacio para el lugar de votación; El salir del trabajo para ir a votar, tal vez, sería un incentivo; Sabriamos cual es la realidad en lo que hace al interés del electorado, y lo que es más importante, sería coherente con el ejercicio de la libertad de expresión y los derechos individuales.

    Por otro lado, en términos generales, la organización social de un país se basa en un aporte económico del sistema productivo (impuestos), que administra el sector público (políticos, funcionarios, legisladores, etc) a los fines del mantenimiento de una estructura social que tiene como objetivo el bienestar general.

    La relación existente entre el aporte y la capacidad de producción de la economía, es la medida del esfuerzo que hace el sistema para el mantenimiento de una organización social. La estructura del estado depende del tamaño del sistema productivo y su capacidad de generación de riqueza y la calidad de la prestación de los servicios esenciales, depende de la eficiencia en la administración del gasto.

    Sin lugar a dudas, en nuestro país, el estado tiene proporciones mucho mayores a lo que posibilita el aparato productivo y no cumple eficientemente con sus funciones básicas, por lo tanto, además de mejorar el rendimiento de los egresos del sector público, hay que aumentar la capacidad de generación de riqueza de la economía y/o disminuir el gasto público.

    ¿Por que llegamos a esta situación?: Durante el siglo XX, los cambios abruptos en las mentalidades de quienes tuvieron capacidad de decisión a niveles importantes y el casi nulo respeto hacia los principios básicos, provocaron desvíos en sistema de organización social, que fue paulatinamente complicandose de tal forma que generó altísimos costos de ineficiencia. Lógicamente, esto redujo la capacidad de generación de riqueza y aumentó las necesidades de egresos estatales.

    En una organización inteligente, el principio básico es que la iniciativa individual adecuadamente encauzada por la organización social, genera el desarrollo necesario de la economía para el aumento constante del nivel de vida.

    El problema reside en la desconfianza hacia la capacidad individual de generación de soluciones y en el carácter paternalista y clientelista del pensamiento de la mayoría de nuestros políticos y legisladores (ya sea por convicción, incapacidad o conveniencia). Existe un ejemplo que causa gracia: Hay un proyecto de ley para regular la actividad de los voluntariados. (alguien ayuda en forma voluntaria y gratuita y otro quiere regular esta actividad) Es preocupante la oficialización de las ridiculeces.

    Las regulaciones del sistema de transacciones privadas, de la seguridad social, del mercado laboral, del empleo público, de la salud y de la educación estan muy lejos de lo que debería ser. El control presupuestario y el manejo de los fondos públicos deja mucho que desear. Nuestro sistema impositivo es probablemente el mas complicado y cambiante del planeta con imposiciones fuera de toda lógica y difíciles de controlar.

    En síntesis: En nuestro país, no existen estímulos para trabajar y producir.

    Ejemplos y consecuencias sobran:

    Inventos argentinos hay muchos: pero... ¿cuántas buenas ideas se convirtieron en grandes empresas argentinas?: Ninguna. El motivo es sencillo: A cualquier pequeño emprendimiento, la burocracia le impone más trabas que estímulos.

    A quien haya intentado alguna vez generar alguna actividad siguiendo todos los pasos legales y las imposiciones correspondientes, no se va a olvidar jamás del tremendo esfuerzo inútil realizado. Si estas pequeñas actividades incluyen empleados, el esquema ya se torna gracioso por lo absurdo.

    Nuestro país es amplio en territorio, con poca población y muchos recursos naturales, por lo que sería lógico que el ferrocarril y la aviación se hubieran desarrollado en forma importante. No fué así y el motivo es que que el estado, en algun momento, se hizo cargo del manejo total de dichas actividades (en lugar de generar un marco de control y estimular la actividad privada).

    La legislación sobre el subsuelo: Si Ud. encuentra petróleo, oro, plata o piedras preciosas en el patio de su casa, no se crea millonario. Lo mejor que puede hacer es callarse la boca por que tal vez, se tenga que ir del inmueble y sus ingresos sean penosamente bajos. Así fue como hubo mínimo desarrollo empresarial en esos sectores, debido a que el estado, en algun momento, se hizo cargo.

    En el tema de la energía: Tenemos muy importantes recursos hídricos y gran cantidad de kilómetros con vientos veloces y constantes, sin embargo, a la mayor obra hidráulica se la bautizó el monumento a la corrupción, la producción de energía eólica jamás fue estimulada y se invirtió una fortuna en energía nuclear cuyo esquema es utilizado en lugares del mundo con características de mucho consumo y sin otra alternativa viable. (no es el caso nuestro).

    Nuestro comercio exterior y las representaciones diplomáticas: Si necesitamos mantener una determinada cantidad de representantes en el exterior, lo mínimo que se les puede pedir es que, además de las tareas diplomáticas, sean verdaderos vendedores de productos argentinos en el mundo que incluyan valor agregado y promotores de las realaciones entre empresas de nuestro país y el resto del globo. Si analizamos las exportaciones de estos artículos realizadas y el gasto de mantenimiento de nuestras representantes en el exterior, me parece que podemos tener una sorpresa desagradable.

    El sistema de relaciones laborales: El principio básico es que el estado debe asegurar que el más débil de la relación contractual (el empleado) no sea perjudicado por la relación de fuerzas para aceptar condiciones laborales inconvenientes para su persona. Es evidente que, como está organizado hoy el sistema, es costoso, pocas veces cumple con el principio básico, genera más inconvenientes que soluciones y ademas no estimula la creación de empleo. Un ejemplo claro de las consecuencias mencionadas es la proliferación de cooperativas de trabajo, agencias de empleos eventuales, del trabajo en negro, y la resistencia a la baja del índice de desempleo...

    El sistema de salud: Se invierten millones para el mantenimiento de obras sociales ineficientes, que tienen un mercado obligado y cautivo, en lugar mejorar y mantener el hospital público y de posibilitar la libre elección de prestadoras.

    El sistema impositivo: El aporte que debe realizar el sistema productivo para que pueda funcionar la organización social se denomina impuesto: Los principales se basan dos circunstancias: El consumo (IVA) y las ganancias.

    El IVA (Impuesto al valor agregado) : Es un impuesto al consumo: Se cobra en todas las etapas de un producto y se compensa lo cobrado con lo pagado para que cuando lo adquiera el consumidor final la carga impositiva total que recibe el estado sea la indicada. El principio básico es que cada persona es responsable de depositar el tributo cobrado a un cliente previo descuento del tributo pagado a un proveedor.

    En la teoría, es un impuesto neutro para todo el sector productivo ya que no debería generale costos. Debido a que el organismo correspondiente fué incapaz de generar un control coherente, y haciendo uso de una legislación que permite abusos de poder, provocó desvíos tales en la reglamentación, que dejó de ser neutro para formar parte del costo de las estructuras empresarias. (Sistema de retenciones, de percepciones, de información, de control de operaciones, incorporación de controladores fiscales, monotributistas, etc.) Todas estas desviaciones, lo único que lograron con el tiempo fue menor recaudación, mayor costo argentino y en muchos casos una gran corrupción.

    El impuesto a las ganancias: Todos trabajan para ganar y es lógico que quienes ganen, aporten un porcentaje de su ingreso para el mantenimiento del sistema, aunque en nuestro país hay muchos tipos de ganancias personales que no pagan el impuesto (desvío inconcebible). El principio básico es que luego de un sencillo cálculo, cada persona es responsable de depositar el tributo Por el mismo motivo expresado en el párrafo anterior terminamos teniendo un fárrago de reglamentaciones que imponen retenciones, anticipos, percepciones y otros impuestos relacionados que suman complicaciones y costo argentino a la actividad productiva.

    El sistema político: No cabe ningun tipo de dudas que está sobredimensionado. Consume demasiados recursos y es muy difícil ejercer un control efectivo sobre la utilización de su presupuesto. La reducción del consumo de dichos recursos es el objetivo básico, obligatorio y urgente de cualquier administración que quiera tener algún éxito económico.

     

    A principios del siglo XX, la relación existente entre población, territorio, recursos y capacidad individual de los habitantes hacía preveer, para Argentina, un porvenir de crecimiento y bienestar general, pero...

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    "Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera."Albert Einstein.

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    Sin lugar a dudas, es la mejor definición de lo que nos ha sucedido.

     

     

    ¿Hora de pensar en algo distinto?

    Es necesario y urgente un cambio rotundo a los efectos para lograr encaminarnos hacia una organización social mas sencilla en todos sus aspectos, equitativa en sus imposiciones e inteligente en su manejo.

    Estamos convencidos que la democracia es el mejor sistema de organización social y dentro de este esquema, un capitalismno bien organizado, donde la misión del sector privado sea desarrollar el sistema económico general y la del sector público estimular y facilitar dicha tarea, tratando que la legislación necesaria se asiente en principios básicos que impliquen simplicidad y coherencia, y no se transformen en un verdadero estorbo a la iniciativa individual generando costos innecesarios.

    Para que el país en su conjunto tenga posibilidades de competir en una economía globalizada, el sentido común indica que tanto el sector público como el privado deben proceder en forma austera y muy eficiente. El sector privado ya logró un importante avance en ese sentido e hizo el esfuerzo necesario, no así el sector público, por lo que es donde hay tomar medidas

    Teniendo como objetivo que el estado tiene garantizar a todos sus habitantes un nivel mínimo de salud, educación y seguridad social y que el esfuerzo individual será el que determine la posibilidad alcanzar prestaciones mas elevadas, algunas ideas podrian ser:

    Las legislaturas a nivel nacional y provincial: No se necesita la cantidad de legisladores, asesores y empleados existentes hoy para cumplir con la función legislativa.

    Si sus integrantes necesitan asesoramiento en casos muy puntuales pueden solicitarselo a sus respectivos partidos, ya que para eso existen y siempre habrá algun simpatizante con los conocimientos necesarios que pueda brindar sus conocimientos en beneficio de sus legisladores.

    El trabajo de los mismos debería ser como cualquiera, todo el año, todos los días, salvo fines de semana y unas merecidas vacaciones en verano. Me parece que hoy tienen muchas más días de descanso que de trabajo, por lo que si calculamos el gasto total de las legislaturas y lo dividimos por las horas trabajadas realmente por los legisladores, da una cifra escalofriante que puede ser tomado como un insulto a la población.

    Tampoco es necesario la cantidad de empleados que tienen para que le ayuden en sus tareas, no deberían tener la facultad de entregar subsidios y pensiones (no es su función), y tampoco deberian existir las jubilaciones de privilegio. Que existan hoy, quiere decir que la mayoría de los funcionarios y legisladores no se han preocupado nunca por eliminarlas lo que es otro insulto a toda la población.

    En definitiva, creo que, podemos reducir en un 70 % la cantidad de legisladores y siguiendo los lineamientos del párrafo anterior, con el 10 % del presupuesto actual se podría funcionar mucho mejor que ahora y con remuneraciones acordes a su desempeño.

     

    El empleo público: Con sobradas razones, no goza de mucho prestigio. Sería interesante que todos los puestos caduquen cada cuatro años, siendo los necesarios para el momento cubiertos por medio de listados de postulantes inscriptos. En la práctica: si alguien nota que hay un puesto que le pude interesar y piensa que haría una mejor labor que el actual empleado, podría presentarse cuando caduque y competir por el lugar. Salvo los electivos y los necesarios políticos, puede ser aplicados a cualquiera en cualquier ámbito. (Educación, Salud, Administración, etc).

    En el caso que los cargos no sean necesarios quedarían eliminados. La necesidad del puesto debería ser fundamentada en cada período por el jefe inmediato y autorizada por presupuesto, lógicamente comenzando por la mayor jerarquía con el objetivo primordial de la eficiencia de los organismos y con metas muy claras y precisas.

    En este caso el beneficio de intentar tener un empleo público sería la estabilidad por cuatro años y la posibilidad de acceso de esta forma llevaría una mejora constante en la calidad de los recursos humanos con que cuenta el estado y una muy buena posibilidad de ascensos por capacidad dentro del esquema ya que cualquiera podría presentarse, con los requisitos adecuados, para competir por el trabajo con su propio jefe.

    El Sistema de Salud:

    En lugar de invertir el presupuesto que hoy tiene el PAMI y lo que se lleva gastado en el salvataje de obras sociales con problemas, incluir todo ello en la mejora del sistema hospitalario, para lograr tener un determinado nivel de prestaciones para todos aquellos que no puedan lograr otra cobertura.

    El Sistema Educativo:

    Las escuelas, hasta los niveles obligatorios, deberían ser los centros por excelencia de asistencia comunitaria. Todas deben tener la posibilidad, de ser necesario, de contar con comedores, tanto para los alumnos como para aquellas madres y hermanos que lo requieran. Tendriamos el mejor presentismo y un muy buen freno a la población infantil en las calles. Con un poco de sentido común y organización no se necesitan más recursos que los actuales.

    Lo que hoy se invierte en el sistema de asignaciones familiares se debería destinar a esto. De esta forma se realizaría una mejor redistribución de ingresos y una simplificación importante del estado, eliminando un sistema que no tiene mayores fundamentos y genera más inconvenientes que beneficios. De esta forma se garantizaría, a toda la población un determinado nivel de educación y alimentación.

    Las universidades deberían ser mantenidas en parte por el estado y en parte por aranceles, manejando un capital destinado a préstamos, otorgados con criterios sencillos y de base honorable, reintegrables con posterioridad a la carrera, para que todos puedan tener la posibilidad de estudiar sin que ello implique una masividad tal que perjudique la calidad de la enseñanza. La universidad gratuita no existe, o la pagamos entre todos como sucede actualmente (lo cual puede ser una injusticia) o hace el esfuerzo aquel que luego va a usufructuar los beneficios de los conocimientos adquiridos en los aulas.

    La Seguridad Social:

    Hoy tenemos una organización bastante compleja, costosa en su control, con injusticia en sus prestaciones y con mucha gente fuera del sistema. La mayoría de las jubilaciones que se pagan son mínimas.

    Por que no hacer una prestación básica, por ejemplo, del órden de los $ 150 para toda persona que cumpla 65 años con el simple requisito de estar vivo y ser argentino. Se lograría un piso mínimo de ingreso para toda la población mayor, no necesitariamos organismos de control que hoy consumen una importante cuota de recursos, salvo el registro civil y el esfuezo individual haría el resto, con aportes voluntarios a sistemas de capitalización como los existentes actualmente.

    El estado cumpliría con el principio básico de asegurar, por lo menos, un mínimo ingreso a toda su población mayor.

    El Sistema Impositivo:

    Desde hace mucho tiempo, los funcionarios viven desvelados inventado cosas para lograr que quienes venden bienes o servicios los facturen y por lo tanto deban pagar impuestos. Se inventaron varias leyes, decretos y resoluciones sobre las facturas y/o documentos equivalentes, se controla por internet a las imprentas, se implementó el uso de los controladores fiscales, se llegó incluso a penar al consumidor que salía de un negocio sin el correspondiente documento fiscal que probara su compra, se diseño una operatoria que obliga a realizar los pagos con cheques o debitos en cuentas bancarias, por lo que se tuvieron que inventar nuevos tipos de cheques y cuentas, etc, etc, etc.. Toda una batería de reglamentaciones e instrumentos que en la práctica son casi inútiles y generadores de costos extras.

    Vayamos a lo simple: Cambiar el IVA por un impuesto al consumo que lo deba cobrar y pagar todos aquellos que vendan un servicio o producto a consumidor final o a entes que no lo incluyan como costo en un proceso de venta posterior,

    por ejemplo: Tasa del 10 %. El vendedor (sea del tamaño que sea) debe cobrarlo y depositarlo. Para toda venta debe entregarse un comprobante con características que hagan factible su identificación en un registro del vendedor. No es necesario ni el controlador fiscal ni las complicadas regulaciones sobre los comprobantes actuales.

    ¿Cómo logramos que le vendedor esté obligado a emitir un comprobante? Haciendo que el consumidor lo necesite a los efectos del impuesto a las ganancias Todos los habitantes del país que tengan algun ingreso de cualquier tipo estarían obligados a pagar el impuesto a las ganancias por la diferencia entre sus ingresos y sus gastos (deducibles siempre que tengan el comprobante correspondiente).

    No existirían los mínimos no imponibles, ni las cargas de familia, ni las deducciones especiales. Simplemente un registro de lo que le ingresó y de lo que gastó con sus respectivos comprobantes firmados por el titular.

    Si Ud. consume, quiere decir que ya pagó un impuesto en el momento de la compra, siempre y cuando pueda probarlo con un comprobante. Si no tiene comprobante, debe pagar ganancias que será una tasa progresiva y mayor. Lógicamente pagaría también por lo que le ingresó pero no gastó.

    Con las ganancias de las empresas se podría eliminar el esquema de amortización de bienes y permitir que cualquier compra sea deducible de los ingresos, sean gastos o bienes. Esto generaría mucho mayor movimiento en la economía, siempre y cuando existan verdaderos controles sobre la importación y aranceles similares al impuesto que se debería pagar en el país. Esto implicaría un estímulo a la inversión muy importante con lo que se lograría un multiplicador de actividad mayor.

    El control sobre los vendedores: Por sorteo o inteligencia fiscal. En el caso de sorteo: se controlaría a los consumidores que son aquellos que tienen ingresos y deben tener un registro de sus ingresos y sus comprobantes de compras relaizadas en el país que hayan generado impuestos.

    Para controlar esto no es necesario una gran capacitación ni mucho tiempo. Las cantidades posibles de hacer por día serían muchas. Haciendolo por sorteo de Lotería Nacional y con los Nº de CUIT (por ejemplo 3 o 4 últimas cifras) le podria tocar desde el presidente de la nación hacia abajo a cualquiera. En cada una de estas inspecciones, se tomarían 10 comprobantes distintos (tambíen puede ser por teniendo en cuenta el mismo sorteo) y se verificaría el emisor. Las penas para un emisor que no haya ingresado el impuesto cobrado deberían ser coherentes y drásticas, sobre todo tendiendo a evitar la competencia desleal. El depósito de lo cobrado puede ser muy flexible desde diario hasta mensual.

    Con 1.000 agentes a 5 inspecciones diarias por 22 días: Se podrian hacer 110.000 visitas mensuales, que generarían otras tantas para confirmar la inclusión del comprobante en el registro del vendedor y el pago del impuesto.

    Desde el sector de inteligencia fiscal, con un manejo de datos lógico no sería muy dificil controlar posibles desviaciones.

    En síntesis: La presencia del control se haría sentir, lo podría realizar cualquier persona con una capacitación mínima, todos podrian ser inspeccionados, generaría conciencia tributaria, todos los consumidores solicitarían comprobantes, se estimularía el gasto en el país y sería sencillo y justo. (nadie gasta de más para no pagar impuestos)

    A nivel empresario, sin el IVA todo sería mucho más sencillo, no existiría el problema de la devolución a los exportadores, ni las empresas intermedias fantasmas, ni los sistemas de retención e información que hoy tanto complican la tarea y se podrian destinar más tiempo y recursos a la producción, quen en definitiva es lo que vale y sirve. También se eliminaría mucho de la corrupción existente. Lo que sucedió con la miel argentina en EEUU, es un ejemplo.

    EL sistema de relaciones laborales:

    Si tenemos un seguro de desempleo bien diseñado, no se necesita el sistema de indemnizaciones.

    Si tenemos una seguridad social mínima con el único requisito de estar vivo y ser argentino, no necesitamos el sistema actual de retención y depósito jubilatorio ni tampoco todo el organismo destinado a su control y adjudicación. Cada uno hará lo que crea necesario para suplementar su futura jubilación.

    Si tenemos un sistema hospitalario bien organizado no tendriamos las obras sociales obligatorias y por lo tanto se pagaría todo al trabajador y él decidiría si aporta o no a una cobertura médica que le paresca mejor.

    Uno de los sistemas de tinte paternalista, debido a que algunos piensan que la gente no tiene capacidad para discernir lo que tiene que hacer con su dinero, es el aguinaldo o sueldo anual complementario. Distribuyamoslo en los doce meses y oviemos complicaciones para todos.

    Quedaría solamente el sistema de riesgos en el trabajo (ART), una comunicación de ingreso de un trabajador a una empresa, CAT (clave de alta temprana) y el examen preocupacional como entes necesarios para un control del empleo. Todo el resto es una complicación que genera costos y no rinde sus frutos en concepto de seguridad del empleado.

    En el recibo se incluirian los datos, la cantidad de horas trabajadas y el monto pactado, sin ningun tipo de descuentos.

    Si el empleado adhiere a un sindicato, el mismo abonaría su cuota sindical y los sindicatos tendrían un aporte estatal igual al aporte de cada uno de sus asociados.

    La mejor defensa del empleado, que puede hacer la organización social incluida la gremial, es generar el ámbito necesario para que la actividad sea cada vez mayor y por lo tanto la necesidad de contar con buenos recursos humanos de lugar a una mejora constante de los salarios y condiciones de trabajo.

    EL control de los egresos del estado.

    ¿Internet para la Transparencia?

    La tecnología avanza muy rápido, tal vez, con mayor velocidad que la que tiene la sociedad para asimilarla. Este adelanto de la ciencia, no es malo ni bueno por si mismo; El destino dado a lo nuevo, es lo que lo transforma en positivo o negativo y por ello, el debate sobre sus posibles usos y consecuencias es de vital importancia.

    Dentro del sistema de comunicaciones, INTERNET, ha revolucionado la estructura existente, incorporando la interactividad y la posibilidad de almacenamiento de información prácticamente infinita, con un acceso simple y cada vez más económico a la misma.

    La pregunta es: ¿por que no utilizar este acceso simple y económico a una gran cantidad de información, para incorporar la posibilidad concreta de un control social directo de la estructura y manejo de la cosa pública?

    Por ejemplo: Incorporar a la red, para que se pueda acceder desde cualquier punto conectado a la misma:

    Los presupuestos de la Nación, Provincias, Municipalidades y otros entes, al más mínimo de detalle, y la evolución de su cumplimiento.

    La actividad de cada poder del estado:

    En el poder legislativo: La concurrencia o no de sus integrantes al recinto o a las reuniones de comisión, fundamentos de ausencias, las resoluciones y dictámenes, como fueron votadas y fundamentadas, presupuestos, privilegios, etc.

    En el poder judicial: La cantidad de causas ingresadas y su evolución en cada juzgado, el presentismo de sus integrantes, fundamentos de ausencias, presupuesto general y detalallado, etc.

    En el poder ejecutivo: Dentro de la función de cada organismo, algún indicador que permita conocer su trabajo: Personas atendidas, trámites solicitados y cumplidos, horas de clase, presentismo, etc. (los indicadores pueden muchos)

    En todos ellos, las declaraciones juradas ante el organismo recaudador, de todos los integrantes con alto poder de decisión sobre la utilización del dinero de los contribuyentes.

    En el sistema jubilatorio:

    Listado de beneficiarios que sean menores a 65 años, con identificación de Apellido y Nombre, Documento, edad, monto, motivo de su cobro y firmante del decreto. (¿Interesante no?)

    Se pueden agregar otros ítem o elementos que permitan conocer el funcionamiento y por lo tanto el fundamento del esfuerzo que hace la sociedad en su conjunto para mantener la organización estatal y la posibilidad conocer los grupos internos que se manejan con mayor eficiencia.

    El costo de un sistema desarrollado para este fin, no puede ser alto por varios motivos: La información existe y está almacenada en algunas computadoras; compaginarla y mantenerla se puede hacer con personal existente, desarrollando procedimientos estandarizados para la generación de la información en el futuro; Por lo tanto quedaría solamente la conexión y el soporte en la red. La simple posibilidad de acceso, sería uno de los más eficaces controles.

    De todo esto, ya hay en funcionamiento algo a nivel nacional y en algunas provincias, pero, no aparenta ir en la dirección necesaria para incorporar el detalle que haga posible visualizar alguna irregularidad o ineficiencia, que es el objetivo de una idea de este tipo.

    Para hacer un cálculo de los beneficios de un sistema como el referido, habría que leer las noticias de los últimos tiempos, (Gastos innecesarios que han salido a la luz por investigaciones periodísticas, sobreprecios pagados en contratos, jubilaciones a personas jóvenes, sobornos, etc.) y pensar cuantos problemas similares no se conocen y podrían ser identificados de esta forma.

    Un cambio de esta naturaleza exige decisión y recursos. La decisión hay que tomarla y los recursos podrian salir de lo que hoy denominamos gastos de la política. Si sumamos el 80 % de lo que se gasta en todas las legislaturas del país, en todos los organismos del estado sobredimensionados y a eso le agregamos lo que se evapora como corrupción, probablemente lleguemos a un monto tal que no solo cubra la posibilidad de una reforma sino que tendriamos superavit fiscal largo rato.

     

    Hace años, nos pusimos los pantalones largos, aprendamos a respetar los principios básicos y pongamos los números en claro.

    Tenemos un vehículo con mucha capacidad, mejoremos su diseño y funcionamiendo, manejémoslo inteligentemente y sin lugar a dudas podremos salir de este camino de barro y transitar sin inconvenientes por rutas y autopistas.


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