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  • Post Límite

    Raúl Zeleniuk
    biblioteca@calle52.com.ar

    Raúl Zeleniuk, poeta, Ángela Gentile Post Límite (parte I), Raúl Zeleniuk

    Raúl Zeleniuk, poeta

     

    ¿Sueñas Raúl?. El río es una gran ficción ¿Lo sabías? Hace mucho partió tu gata-parir con uñas de cuarzo y la madre lectura se acomodó allí, cerca de tu monte y de aquel volcán que presentías de niño; sin embargo, fiel a tu alma de peregrino dejaste la ciudad, esa que con su pulso impermeable se agotó sin verte.

    El 6 de diciembre de 1957 Raúl Zeleniuk nació en Berisso, en el amplio escenario de la calle Nueva York y vivió su infancia en el Pasaje Wilde N° 20 de La Mansión Obrera.

    Es sumamente difícil expresarse sobre un autor contemporáneo, cuya producción se rescató después de su muerte.

    Raúl amaba escribir cartas y convertía en magia la palabra.Raúl Zeleniuk

    Nos conocimos en un otoño de la década del ’70 cuando la euforia por la poesía unió a un grupo de aprendices de brujo en el primer taller literario "Almafuerte" de la ciudad de Berisso, provincia de Buenos Aires en la República Argentina.

    Raúl Zeleniuk poseía un silencio grávido y oportuno, una sensibilidad aguda y voluntaria, una observación fotográfica e irónica del mundo. Su gran amor fue el verbo, la pureza de una línea, la profundidad de una metáfora.

    Las cartas que me enviara comenzarían a llegar de vez en vez con sus poemas; los que fui guardando y donde se transmitía una larga reflexión sobre el hombre, sobre la lealtad sobre la realidad que nunca lo conformó y que con rebeldía nunca aceptó.

    Un día dejó la piel del hombre y se volvió para siempre poeta, testimonio incompleto de una década, buceador del conocimiento hasta que el alma lo amoldó dejándonos de él solamente su esencia. Y así un febrero de 1989 abandonó para siempre las costas, eternizó los senderos y se convirtió en el mensajero.

    Su obra nos devolvió esa parte de eternidad que poseemos.

    En POST LÍMITE, edición de CUADERNOS DE SUDESTADA dirigidos por Ana Emilia Lahitte, encontraremos su obra poética; y sus cartas, junto con cuatro cuentos, se reúnen en UNA PALABRA DEMASIADO GRANDE.

    La obra de Raúl Zeleniuk ha sido elogiada por autores reconocidos como Roberto Juarroz, Angélica Gorosdischer, María Granata, Jorge Voscos Lescano entre otros.

    Ángela Gentile
    biblioteca@calle52.com.ar

     

    * Todos sus libros llevan un sello con una frase del autor a modo de dedicatoria:

    Al final de mis días podré decir que escribí para mis amigos y me preguntaré si realmente necesitaba algo más. Nunca más oportuna aparecerá la negación

    "Al final de mis días podré decir que escribí para mis amigos y me preguntaré si realmente necesitaba algo más. Nunca más oportuna aparecerá la negación".

    Raúl Zeleniuk


    POST LÍMITE

     

    Continuo la carta que recién interrumpí para dar vuelta la cassette de Wagner (ahora viene Tannhauser)...

    Mi corazón encuentra en la soledad un adiestramiento que me permite afrontar cada nuevo día como una rutilante fiesta con la tanta gente que comparte mi optimismo y mi sinceridad.

    No sé nada, no sé nada, no sé nada, le grito y regrito a mi mente. Entonces mi corazón estruja el sol con sus propias manos y me dicta su propia respiración y vivo de instante en instante, como un ave (¡Cómo un ave qué además se puede pensar como ave!).

    Berisso, 18/10/84

     

    La gente está ávida de amor , todos lo estamos. La conexión del amor recorre toda la tierra con más rapidez que los boeing y cuanto más dolor encuentra a su paso, más proyecta su poderosa luz. He aquí el supremo secreto : Dios oficia sobre el altar de lo cuatro elementos (TIERRA, AIRE, AGUA Y FUEGO engendran permanentemente poesía), los concurrentes a la gran misa cósmica deben ser todos nuestros semejantes. Pero la majestuosidad del corazón excede el marco de las palabras, no hay grandes dogmas: SI ACALLAMOS LOS GRANDES DESEOS, el amor viene a nosotros con ojos infantiles a desperdigar sus juegos en medio del torbellino de la existencia.

    Berisso. 18/10/ 84

     

    Por mi parte, poco que contar. Que sé yo, he desconectado la pensadora, trato de meditar, más que pensar. Antes que inteligente me gustarí ser sabio. Pero eso no depende solo de mí. Creo profundamente EN LAS ORDENES DE ARRIBA. ¿Qué es el ser humano en el universo? Un átomo. Algo insignificante. ¿Qué puede llegar a ser? La realización absoluta. Pero para ser, ¿Hay un método? Sí.

    Dejar de enchufarnos con lo que creemos ser, dejar que todo lo haga nuestra esencia, que es divinal y ella sí, es sabia. Y NO SE EQUIVOCA NUNCA.

    Berisso 31/1/83.

     

    I

    Escribir es una lucha contra lo antiestético, contra lo amorfo, contra lo temporal, contra todo aquello que atente el orden universal que intuyo existe.
    Estoy convencido de que el arte es compaginación,armado de cosas sueltas, por supuesto con la libertad que nos ofrece el infinito. "Nosotros somos poliedros" decías en un poema. Y es cierto; si bien los rayos de luz provienen desde múltiples ángulos, nuestras aristas y nuestras caras tienen un orden lógico.

     

    EL SILENCIO

    En este rincón el silencio
    plagia tu presencia.
    Se cubre de afeites, gime,
    abre grandes los ojos.
    Es inútil, no sabe caminar
    como tú caminas;
    tropieza sin clemencia
    con los cortinados del alba.
    Hago constar que a veces no escucha;
    se distrae, se disfraza de nube,
    se vuela y desintegra.
    En este rincón el silencio
    grita como las malas mujeres
    o inaugura vagido y se aburre.
    No suelo creerle demasiado,
    adivino más que nadie
    su burlona esencia.
    Tiene de vándalo las manos
    y la resignación del cordero;
    unta el cerebro con ensalmos breves
    y la piel, en cambio, con recuerdo eterno.
    En este rincón el silencio
    se desarrolla y muere.
     

    POSTAL DE INVIERNO

    Aunque repiquen campanas
    (y la fosforescencia ámbar
    de la tarde
    pretenda desmentir el frío)
    permanezco insatisfecho
    desde milenios,
    igual que un dolmen
    deshabitado de molécula.
    La resina gris
    que desprenden las raíces
    de cuanto arbusto existe
    apenas alcanza
    para distraerme de la muerte.
    Tengo lo imprescindible,
    ojos y ventana
     

    LOS EXILIADOS

    Allí van los exiliados,
    dicen que llevan
    municiones de nostalgia
    metidas en alforjas negras.
    Y una estratagema de marfil.

    Ellos, los espectadores,
    los asombrados intérpretes,
    dicen que llevan
    todo lo necesario
    para esperar el regreso:
    Risas de niño, una paloma verde,
    Walkie talkies, un mecano,
    pesadez en los hombros.
    Y una colección de silencios.
     

    POST LIMITE

    Martín se quita el bonete,
    la nariz de plástico y la loca alegría.
    Desarma todos los artificios,
    retira el cotillón, apaga la lámpara roja.
    Despide a sus amigos desde un mohín tragicómico.
    Esfuma la pintura de sus labios, hojea una revista,
    mira displicente, por enésima vez a Paul newman
    con el torso desnudo y la seducción embalsamada.
    Enciende un cigarrillo, abre la ventana, se aturde
    con el torbellino de la claridad naciente.
    Acepta resignado la versión que la calle ofrece
    de la virginal mañana, del diáfano parque,
    de las parejas de púberes en delicada proclama.
    Ya traspuesto el límite de la noche acelerada,
    tomará con cuidado los libros, las gafas,
    el ilustre apellido, el manojo de teorías.
    Hablará de moral con sus alumnos.
     

    ISCHIGUALASTO

    Recorrí las piedras de tu cielo,
    pretéritos núcleos
    de historias colosales.
    También tu soledad he vislumbrado
    (a mi propia soledad muy parecida).
    Ischigualasto amada,
    silueta jadeante y extendida
    de doncella que admiré en enero;
    parturienta inmortal, esperanzada
    bajo el auspicio del sol combativo.
    Nunca olvidaré tu nombre,
    lívida piel de magia revelada.
    Y aunque ofrezca tu voz a los juglares,
    polvo en el polvo serás.
    Misterio.
     

    ...


    (En breve completaremos la edición de "Post Límite".)

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