1994
Esta es una publicación del Taller "Hombre Barro Fuego" donde distintos profesionales aunan esfuerzos desde sus disciplinas colaborando culturalmente a la valorización de nuestro contexto
Pautas de diseño
Por Victor Hugo Garay Bülant
Tal vez la condición que integra a la humanidad sea la habilidad que ha desarrollado nuestra especie en recordar y conservar los datos de la estructura de la cultura .
Conocer lo que es una cultura implica entrar en razón de un amplio espectro de situaciones que involucran desde la organización social, hábitos, costumbres, métodos de fabricación, creencias, la relación del hombre con su contexto (la naturaleza que le circunda), hasta como resolvió a través de la expresión sus situaciones cotidianas, que en algunos aspectos son las mismas que las nuestras: comunicarse, identificarse...
En nuestro continente no se conoce el sistema que intercomunicaba a los grupos sociales autóctonos, si bien analizando objetos arqueológicos los científicos investigan el lenguaje que pudieron haber tenido.
Nosotros al realizar y analizar objetos cerámicos de diversas culturas aborígenes hemos detectado un universo de posibilidades expresivas.
Cuando realizamos las réplicas del Museo (UNLP) para la muestra "Los alimentos que América dio al mundo" (Exposevilla 92), más allá del éxtasis que significa el sentir en las manos el trabajo de un par que convive en otro espacio-tiempo (2000-3000aC) sometimos a nuestros sentidos a mil interrogantes y obtuvimos algunas respuestas tales como que son funcionales, ápticos (agradables al tacto), cargados de mensajes que marcan su origen geográfico y el recorte del cosmos en la selección del motivo representado.
Un planteo de UNICIDAD pregna a las piezas replicadas, conviven en ellas el diseño y las artes que el occidente presenta divorciadas; la función, la escultura, el dibujo y la pintura se integran en el lenguaje del objeto cerámico autóctono.
Una buena imagen comunica más que mil palabras, los objetos autóctonos tienen esa extraña belleza, ese rasgo que ubica a los artesanos del pasado como generadores de auténticas obras de arte.
Pensamos que el alfarero aborigen logró esa proyección de artista porque si bien conocía la rueda no se dejó gobernar por ella al momento de producir, esta inexplicable actitud reafirma nuestra hipótesis de trabajo que señala una serie de pautas de diseño:
Victor Hugo Garay Bülant
Diseñador Industrial UNLP
Diseñador en Comunicación Visual UNLP
Coordinador de "HOMBRE BARRO FUEGO"
Síntesis Arqueológica
Por Nora Zagorodny
El objetivo general que ha guiado la investigación arqueológica realizada en la localidad de Punta Indio ha sido la elaboración de un modelo que intente explicar el modo de vida de los grupos que habitaron el Parque Costero Sur (Partido de Magdalena) en la antigüedad.
El parque costero sur comprende una faja costera de 70 km. de largo por 1 km. de ancho que se inicia a 60 km. al sur de la ciudad de La Plata. La zona en estudio se encuentra sobre un área de cordones conchiles dispuestos en forma escalonada y subparalela entre sí caracterizados por estar cubiertos por bosques donde predominan especies tales como: tala, coronillo, sombra de toro y brusquilla.
Las investigaciones realizadas hasta el presente abarcaron áreas de prospección (Búsqueda e identificación de sitios arqueológicos), selección y excavación de tres sectores de un sitio denominado El Ancla y análisis del material aquí rescatado. Este material consiste en abundantes restos de alfarería decorada con pintura e incisión; huesos de animales, en su mayoría cérvidos, aves, peces y roedores; escaso instrumental realizado en piedra y restos de fogones. Cabe destacar el hallazgo de restos humanos correspondientes a un fémur y una mandíbula, que de acuerdo a los análisis efectuados pertenecerían a un individuo de sexo femenino de pequeña contextura física.
Las conclusiones arribadas hasta el momento indican que El Ancla es un sitio en donde se habrían realizado múltiples actividades. Correspondería a un único componente cultural caracterizado por grupos con una subsistencia basada en la caza, la pesca y la recolección, que habitaron la zona hace mil quinientos años, de acuerdo a los datos arrojados por los fechados de C14. A su vez, se supone que éstos grupos se habrían caracterizado por una baja movilidad dentro del territorio del bosque de tala ampliando su radio de control a las zonas aledañas (costa del Río de la Plata y zona occidental al bosque), con lo cual ampliaban el rango de variedad de sus recursos alimenticios.
El grupo de investigación que lleva adelante este proyecto está integrado por la Dra. Carlota Sempé y las licenciadas B. Balesta, M. C. Paleo, M. Pérez Meroni, N. Zagorodny y la Dra. Adriana Blasi.
Nora Zagorodny
Lic. Arqueología UNLP
Enfoque geológico
Por Adriana Blasi
El barro con que se construyen las piezas es denominado técnicamente "barro", "cienos", "fangos", están compuestos por una gran mayoría de partículas de tamaño arcilla y en menor proporción granos más gruesos que pueden ir del limo a la arena.
Estos materiales se depositan o han depositado en el pasado geológico en condiciones de escasos movimientos de agua, de arroyos, ríos, lagunas, pantanos y otros cuerpos de agua.
Los barros de la zona costera del Río de la Plata corresponden a los sedimentos depositados durante la creciente del río en su planicie de inundación (aproximadamente 4000 aC. hasta la actualidad). También se encuentran arcillas marinas que se depositaron hace aproximadamente entre 8000 a 10000 aC. durante el avance del mar sobre el continente, las conchillas de los cordones son el testimonio del avance y posterior retroceso.
Estoa fangos son de composición ilítica, esmectítica con pequeños contenidos de caolinita y es importante la cantidad de óxidos e hidróxidos de hierro (Fe)++ en estado ferroso (color oscuro) que al oxidarse se transforma en otro estado de color rojizo (Férrico)+++. Tiene otros óxidos: manganeso (negro), materia orgánica (negro-castaño); los colores verdes, azulados, gris negruzcos se deben a las condiciones reductoras del medio ambiente, lo que también queda evidenciado por la presencia de sulfuros (olor fétido, a huevo podrido).
Adriana Blasi
Dr. Geología UNLP
Investigador Comisión de Investigaciones Científicas
Paisaje costero
Por Sandra Murriello
La zona costera del Río de la Plata presenta un paisaje variado donde pajonales, pastizales y bosques se alternan formando un mosaico. La característica de la zona es la presencia de bosques de tala y coronillo distribuido de manera de isletas sobre áreas de conchilla elevadas –albardones- y alternados con pastizales inundables.
Hacia la costa dominan los pajonales, totorales, juncales y los bosquecillos de ceibo y sauce, mientras que lejos del río se encuentran los pastizales pampeanos típicos. También hay bosques de álamos, pinos y eucaliptus que han sido plantados por el hombre.
El clima templado del área y la variedad de suelos determinan el paisaje. Los bosques dominados por tala y coronillo, característicos de zonas más secas, crecen aquí sobre los suelos de conchilla que son permeables y tiene una napa freática alta. Estos bosques, que no superan los 10 m. De altura, presentan un techo de ramas entrelazadas y un suelo cubierto por un estrato herbáceo. Allí también se encuentran lianas y otros árboles como la sombra de toro, el ombú, el molle y la brusquilla.
Las aves, abundantes en el área, consumen el fruto de los árboles y son las principales dispersoras de semillas. Tucu-tuco, zorrinos, y vizcachas son algunos de los habitantes de ésta zona en la que le hombre ha introducido para la caza, ciervos y jabalíes.
Sandra Muriello
Lic. En Biología orientación Ecología
Unidad de Divulgación Científica UNLP
Técnicas Aborígenes
Por Carlos Moreyra
Como levantar un objeto
Generalmente el aborigen de América levantaba sus piezas por el sistema de chorizos superpuestos. Nuestro equipo de trabajo sigue respetando esa técnica con grandes resultados.
El color (engobe)
Los engobes más comunes que se encuentran en la naturaleza son las arcillas rojas y blancas. Para introducirlo se rompe la piedra extraída del yacimiento, se muele en un mortero o frotando entre dos piedras hasta que quede un polvo bien fino, se agrega agua formando una crema semilíquida, a ésta pasta se le agrega agua con penca de cactus.
Preparación del agua de cactus
En un litro de agua se ponen dados cortados de 2 cm. o más de penca de cactus, se lo deja una hora en reposo, queda con la densidad justa para agregar al engobe y se facilita la aplicación del mismo.
Al fabricar el engobe (piedra molida) siempre es necesario agregar un porcentaje de la misma arcilla con que se ha fabricado la pieza para que ambas tengan la misma contracción al secarse y hornearse.
Aplicación del engobe
Todo engobe debe aplicarse cuando el objeto está húmedo (en estado de cuero). Se puede aplicar con junco, pincel, dedos, esponja, por inmersión, plumas, hojas, palitos, etc.
Terminación Superficial
A una pieza engobada (o no) se le puede dar distintos acabados:
-Bruñido: para dar una terminación con un bruñido intenso, natural, se la alisa muy prolongadamente hasta lograr la superficie que se desee cuando está en estado de cuero con un canto rodado, cuero crudo, hueso, madera o metal.
-Textura: la textura se puede lograr cuando la pieza está húmeda con distintos elementos, espinas, huesos, madera, metal, dedos, uñas y semillas.
Secado
Para hornear una pieza debe estar totalmente seca. Esto se debe lograr lentamente para evitar fisuras, en un lugar lejos de fuentes de calor y corrientes de aire.
Horneado
Existen varios tipos de hornos a leña. Los aborígenes americanos eran maestros no solo en el horneado sino en la fabricación y gráfica. Nuestro equipo de trabajo tiene como postulado respetar y rescatar éstas admirables técnicas tan valoradas en todo el mundo, las que no han sido superadas jamás.
Existen varios tipos de hornos a leña americanos:
Horno de pozo (con leña o estiércol)
Algunos aborígenes horneaban en los huecos de la montaña aprovechando los grandes vientos para elevar las temperaturas logrando reflejos metálicos debido al contenido de óxidos metálicos de piedra; en contacto con la temperatura lograban efectos bellísimos.
Modo de manejarlo:
Carlos Moreyra
Escultor-Ceramista
Maestro Artífice de "HOMBRE BARRO FUEGO"
Diario de Navegación- 1531
Entrada de Pero Lopes de Souza en el Rìo de la Plata hasta el delta del Paraná
...El agua ya era aquí dulce, pero el mar tan grande que no podía convencerme de que fuese río. Había en tierra muchos venados, y caza, que cogíamos, y huevos de avestruz , y avestuces pichones muy sabrosos; en tierra hay mucha miel, y muy buena, y encontrábamos tanta, que la dejábamos; hay cardos que son muy buenos como alimento y la gente se holgaba en comerlos. Y como nos pareció a todos que podíamos mantenernos, determiné seguir adelante, y el viento estaba del sudeste, y el tiempo bueno, y de noche había luna. Salí a las dos de la tarde, con intención de navegar toda la noche; iba siguiendo la costa, con fondo de seis brazas de arena limpia. Estando a dos leguas de donde partiera, salieron de la costa, hacia nosotros, cuatro almadías con mucha gente; viéndolas, me puse a la cuerda con el bergantín para esperarlos; remaban tan ligero que parecían volar. Pronto estuvieron todos conmigo; traían arcos y flechas y azagayas de palo quemado, y ellos con muchos penachos, pintados de mil colores, y se acercaron en seguida, sin mostrar miedo, por el contrario con mucho placer, abrazándonos a todos: no comprendíamos su idioma, ni era como el de Brasil; hablaban de papo como los moros; las armadías eran de diez y doce brazas de largo y media braza de ancho, de madera de cedro muy bien labradas; remaban con unas palas muy largas, en el cabo de las palas tenían penachos y borlas de plumas. En cada armadía, remaban cuarenta hombres, todos de pie, y como se venía la noche, no pude ir a sus tiendas, que se veían en una playa, enfrente, y parecían otras muchas armadías varadas en tierra; y ellos me hacían señas de que fuese allí, que me darían mucha caza y cuando vieron que no quería ir, mandaron unas armadías para traer pescado, y lo hicieron con tanta rapidez, que todos quedamos sorprendidos; nos dieron mucho pescado, y yo les hice dar muchos cascabeles y cristales y cuentas y quedaron tan contentos, mostrando tanto placer, que parecían fuera de juicio, y con esto me despedí de ellos.
Lunes, dos días de diciembre, ya entrada la mañana, mandé remar río arriba, y eran tantas las bocas de los ríos, que no sabía por dónde estaba, sino que navegaba aguas arriba, y seme hizo noche frente a dos islas pequeñas, donde fondeamos. Sopló toda la noche mucho viento noroeste.
Martes, 3 de diciembre, había tanta correntada que no podíamos avanzar a remo. Por la tarde, sopló mucho viento sudoeste y lo aprovechamos para seguir río arriba [Por el Paraná Guazú, y sus brazos y no por el Uruguay, como quiere Varnhagen.(Nota de Eugenio de Castro, autor del comentario al Diario de navegacao de Pero Lópes de Souza, Río de Janeiro, 1927.)], me encontraba con un brazo que iba al norte, y otro que iba hacia el oeste y no sabía por dónde seguir. Ya aquí, empezaba a encontrar islas con muchas arboledas y fresnos, y otros árboles muy hermosos, muchas plantas y flores como las de Portugal, y eran tantas las aves, que las matábamos con palos. Las islas aquí ya no son anegadizas y el suelo es muy hermoso.
Miércoles, 4 de diciembre, navegando a vela, río arriba, por un brazo que corría al noroeste, vine a dar en otro que corría al nordeste, muy ancho, tenía en la boca dos islas pequeñas [Las dos islas llamadas después por Pero Lópes, "de los Cuervos"; deben ser las actuales "Dorado" y "Doradito", en el Paraná Guazú. (Nota se E. de C..)] , ambas muy boscosas. Aquí encontré muchos cuervos marinos, y maté algunos con la ballesta; y fui por el dicho brazo [Por el brazo del Paraná Bravo.(Nota de E. de C.)], antes de media legua; anocheció y fondeamos junto a una arboleda, donde pasamos la noche.
Jueves, 5 de diciembre, yendo por el dicho brazo arriba, encontré muchas señales de que había gente; hacían humo en las islas; la tierra, en la banda sureste, donde era firme, me pareció lo más hermoso que pudiera verse; llena de flores y la hierba tan alta como un hombre.
Sábado, 7 de diciembre, nos sopló el viento al sudoeste con mucha fuerza. Fuimos con poca vela, remontando el dicho brazo, porque hacia el nordeste iban los humos que se alejaban por río arriba. Y habiendo andado tres leguas, me anocheció en el sitio donde los hacían, y bajé a tierra, pero no hallé rastros de gente, sino de muchos animales. De noche nos dio mucha alarma un onza, y creyendo que era gente, bajé a tierra con toda la tripulación armada.
Martes, 10 de diciembre, remonté el brazo que iba al noroeste [Por el Paraná Guazú, pasando al norte de la isla Botija(E. de C.)] y habiendo andado cuatro leguas arriba fui a dar a un río de tres leguas que iba al oeste, y fui a dormir a la banda sur debajo de unos fresnos. Por la noche matamos cuatro venados, los mayores que hasta entonces había visto.
Miércoles, 11 de diciembre, fui por el río arriba con buen viento, vi un brazo pequeño que iba al noroeste y entré en él;
En este río hay unos animales como raposas que andan siempre en el agua, y matamos muchos; tienen un sabor como el cabrito. Remontándole brazo vi que se estrechaba y me volví al brazo grande y en mitad de el descubrí otro brazo que iba en dirección sudoeste y anduve en él una legua y di en otro río muy grande que iba al noroeste. La tierra de la banda del sudoeste era alta y parecía ser firme y en la misma banda del sudoeste hallé un desaguadero que en la boca medía dos brazas de ancho y una de fondo y según la información de los indios era tierra se los Carindins[Esta tierra de los Carindins (Quirandis o Quirandies) debería estar bañada por las aguas del Paraná y Paranaguazú; pero la que conoció Pero López sería la que en tierra argentina está limitada por San Pedro, brazo del Paraná Pavón, Ibicuy y Baradero, con el respectivo arroyo.]. Mandé hacer humaredas para ver si acudía gente, y en el interior, muy lejos, me respondieron también con humaredas.
Viernes, 12 de diciembre, en la boca de este desaguadero de los Carindins puse dos padrones, con las armas del Rey Nuestro Señor, y tomé posesión de la tierra para volverme de ahí porque vi que no podía comunicarme con la gente de tierra, y hacía mucho que había dejado a Martín Alfonso, en el ,lugar donde estaba, y yo quedé en volver a los veinte días; y de este desaguadero al río de los Beguaois [Actual Río de Solís Grande.(Nota de E. de C.)] adonde partí, tenía que andar ciento cinco leguas. Aquí tomé altura del sol en 33 grados y 3 cuartos. Esta tierra de los Carindins, es alta a lo largo de la costa y en el interior llana, cubierta de pastos altos que ocultan un hombre; hay mucha caza en ella, de venados y avestruces y codornices; es la tierra más hermosa y agradable que pueda imaginarse. Yo traía conmigo alemanes e italianos, y hombres que estuvieron en la India, y franceses y todos se mostraban sorprendidos de la hermosura de esta tierra y andábamos todos suspensos, que no pensábamos en volver.
Pero Lopes de Souza
(Diario de navegacao, Río de Janeiro, 1927. Texto traducido por José Luis Busaniche)
Pero Lopes de Souza
: Navegante portugués de principios del siglo XVI; hermano de Martín Alfonso de Souza, también navegante y descubridor de renombre, aludido por Camoens en Os Luciadas. Llevó a cabo una intrusión en el río de la Plata y anduvo por las islas del Delta del Paraná. Ha quedado constancia de este viaje en el Diario de Navegacäo de Lopes de Souza del que existe una excelente versión moderna brasileña, realizada por Eugenia de Castro, con notas muy eruditas e ilustrativas. Río de Janeiro, 1927, pág 27.
Texto extraído de "Estampas del Pasado" de José Luis Busaniche .
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